Hoy no es un día para celebrar con flores ni clichés. Es un día para recordar que hace más de un siglo, mujeres valientes salieron a las calles a gritar por lo que les negaban: derecho al voto, salarios justos, jornadas laborales dignas, respeto.
En 1908, 15,000 mujeres en Nueva York marcharon con un grito que aún resuena: “¡Pan y rosas!” — porque no solo querían sobrevivir, querían vivir con dignidad.
Un año después, en 1910, Clara Zetkin propuso en Copenhague un día para que el mundo escuchara a las mujeres. Así nació el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
El 8 de marzo se consolidó como fecha emblemática en 1917, cuando mujeres rusas, cansadas de la guerra y el hambre, salieron a las calles exigiendo pan y paz. Su valentía fue el motor de una revolución y el reconocimiento del derecho al voto femenino.
Hoy, seguimos en la lucha. Porque aunque hemos avanzado, la desigualdad, la violencia y la injusticia siguen presentes. Este día es para honrar a quienes abrieron camino y para recordar que la lucha continúa.
¡Bienvenidos a un nuevo año escolar lleno de aventuras y
aprendizajes!
Querida comunidad educativa:
Con gran entusiasmo iniciamos este nuevo año lectivo, un tiempo
lleno de oportunidades para aprender, crecer y compartir. Cada comienzo trae
consigo la posibilidad de escribir nuevas historias, de descubrir talentos y de
fortalecer lazos de amistad y respeto.
Este año será un camino que recorreremos juntos: estudiantes,
docentes, familias y directivos, con el compromiso de construir un ambiente de
confianza, alegría y esfuerzo. Que cada día esté marcado por la curiosidad, la
disciplina y la pasión por alcanzar nuestros sueños.
Les invito a que afrontemos los retos con valentía y celebremos
cada logro con gratitud. ¡Bienvenidos todos a este nuevo ciclo académico, que
será sin duda una experiencia enriquecedora y memorable!